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Uso en paisajismo: techos verdes

Nativa y endémica de Uruguay, en estado silvestre crece únicamente en la costa, en los afloramientos rocosos. Si desaparece de allí a causa del avance urbano, se producirá su extinción del planeta.

Es perenne, mantiene su color verde todo el año y florece con margaritas amarillas en primavera. De hábito postrado, con ramas horizontales que echan raíces por los nudos, no supera los 20 cm de altura.

Extremadamente resistente a la sequía y necesita poca profundidad de suelo, por lo tanto es muy exitosa en techos verdes.

Texto y fotos: Amalia Robredo

Uso en paisajismo: ideal flanqueando una avenida

Gramínea nativa de Uruguay, crece también en el sur de Brasil, Argentina y Paraguay. El Sorghastrum pellitum vive en los campos, excepto en lugares muy húmedos. Se desarrolla en matas bien formadas que alcanzan entre 1,50 y 1,70 m de altura, siempre verdes, a veces más pubescentes y azuladas y otras veces menos pubescentes y más verdes. Florece en primavera en varios tonos que van desde el beige hasta el rojo profundo.
Ideal para armar un espectacular degradé a lo largo de una avenida. Queda muy bien combinada con los tonos azul lavanda de la Verbena bonariensis.
Crece en suelos sueltos, relativamente ricos y aguanta bien la sequía. Se divide fácilmente.

Texto y fotos: Amalia Robredo

La paisajista Amalia Robredo es la creadora de estas combinaciones de herbáceas y gramíneas ornamentales, las especies protagonistas de las praderas. Combinadas, conforman comunidades de enorme valor ecológico y delicada belleza: alcanzan su madurez rápidamente, atraen pequeña fauna e insectos benéficos y, por su color, su forma o su textura, proporcionan interés visual a la plantación a lo largo de todas las estaciones.

1. Physostegia venusta (cabezuelas lila casi rosado); 2. Phlomis fruticosa (gris de flores amarillas); 3. Salvia leucantha; 4. Salvia ‘Indigo Blue’ (al fondo)

1. Verbena rigida; 2. Salvia leucantha

1. Santolina (gris); 2. Echium fastuosum; 3. Salvia farinacea; 4. Gomphrena perennis; 5. Algunas cabezuelas de Physostegia venusta; 6. Panicum vergatum (gramínea); 7. Salvia ‘Indigo Blue’

1. Buddleia davidii; 2. Salvia ‘Indigo Blue’; 3. Margarita arbustiva ‘Chelsea’; 4. Stipa tenuissima

El jardín de la artista, de Úrsula von der Lippen, pintora argentina residente en San José de Carrasco, Uruguay

Rojos con amarillos, rosados con violetas, fucsias, todos los verdes imaginables, marrones, grises: combinaciones con las que resulta difícil de trabajar están presentes en la naturaleza y también en las paletas de los artistas.

El célebre arquitecto alemán Ludwig Mies van der Rohe, a quien se atribuye la conocida frase “Menos es más”, también hizo suya esta otra de Tomás de Aquino (que fue atribuida posteriormente a Gustave Flaubert): “Dios está en los detalles”. Una nos habla de la economía de recursos como garantía de calidad, y la otra nos dice que el cuidado de ciertos elementos clave marca la diferencia.
Si usamos pocos colores, obtener una combinación linda no es difícil; hasta en forma intuitiva sabemos elegirla. Sin embargo, un jardín con unos pocos colores puede resultar aburrido, y entonces pensamos que la solución es poner plantas con flores de muchos colores diferentes. Ahí está el gran desafío: en una paleta multicolor habrá unos colores que armonizan y otros que contrastan, tonos diversos, brillos diferentes… ¡y nosotros pretendemos ponerlos todos juntos sin más, y que el resultado sea bello! Cuanto más polícroma sea nuestra paleta, más cuidado debemos poner en la elección de los colores y, sobre todo, en su distribución: hay colores que juntos siempre quedan bien y otros que necesitan de algunos trucos para que el resultado sea agradable.

 

 

 

 

Jardín de Pointoise, Camille Pissarro (1877)

Estanque de nenúfares, Claude Monet (1918-1919)

 

Jardines de artista, los impresionistas

El impresionismo fue una corriente artística que nació en Francia en la segunda mitad del siglo XIX. Para ese entonces los jardines se habían vuelto muy populares. Nuevas especies vegetales se traían de otros continentes, la horticultura estaba en pleno desarrollo y los parques, que hasta entonces habían sido de uso exclusivo de la nobleza, se abrían al público. Los pintores impresionistas, para apreciar los efectos de la luz sobre el paisaje, preferían trabajar al aire libre. Muchos fueron, además, amantes de los jardines y encontraron en ellos motivos artísticos y fuentes de inspiración.
El uso del color por parte de los impresionistas era novedoso para la época. Aplicaron la teoría del contraste cromático —la percepción de un color depende de los colores que lo rodean— y emplearon a conciencia el efecto entre colores complementarios: el acercamiento de dos de ellos aviva su luminosidad, pero entremezclados se agrisan. En sus obras quedó plasmada la belleza de los jardines tal como ellos la veían: un fondo verde salpicado de vibrantes colores, que es la imagen que perduró como paradigma del jardín florido.

 

Paisaje de jardín italiano, Gustav Klimt (1912)

 

Una artista del jardín, Gertrude Jekyll

Gertrude Jekyll (1843-1932), considerada como una de las más influyentes paisajistas inglesas del siglo pasado, participó activamente en los movimientos plásticos de su época. Diseñaba sus jardines como si fueran obras de arte, aplicando las mismas teorías de color en que se basaban los pintores impresionistas. Plantaba masas de una misma especie y de un mismo color de flor, y utilizaba el degradé para pasar de un color a otro. Introducía puntos focales con plantas de colores contrastantes, cuya presencia determinaba además efectos de claros y oscuros dentro del cantero. Para equilibrar, se apoyaba en grupos de plantas grises o blancas. El jardín era en sí mismo una unidad armoniosa, con ritmo; nunca un mero amontonamiento de masas coloridas.
Los jardines de esa época eran enormes. Los diseños de Jekyll se basaban en canteros anchos y muy largos (lo que los británicos llaman borders), que ubicaba generalmente entre un cerco de arbustos recortados y una gran superficie de césped. En todo su largo plantaba, en forma masiva pero planificada, arbustos, herbáceas perennes y anuales, con flores y follajes de distintos colores. Esa amplia paleta policromática se recorría con la vista como una secuencia sin estridencias ni antagonismos, sin saltos bruscos de un color a otro.
Jekyll escribió varios libros sobre jardinería exponiendo su metodología e invitándonos a ver el jardín como un cuadro, definiendo formas y colores antes de pensar en las especies.

 

Plano de canteros por G. Jekyll (www.pocogardenclub.wordpress.com)

 

Jardín diseñado por Gertrude Jekyll,  Reino Unido

Detalle de uno de los canteros. Fotos: Jill Anderson

Arbusto nativo de Uruguay que fue propuesto por el botánico José Arechavaleta para integrar la heráldica nacional del Uruguay.

 

Nombre científico:  Jodina rhombifolia (Hook & Arn.) Reissek.
Clase Magnoliopsida, fam. Santalaceae.

Origen y hábitat: Especie nativa en Uruguay, vive en casi todo el país. Aparece en Bolivia, Paraguay, Argentina y Brasil.

Aspecto y porte: Arbolito perennifolio, de 2 a 5 m y hasta 8 m de altura. Tronco ramificado. Corteza de color pardo. Follaje persistente de color verde oscuro brillante; en invierno se destaca entre la vegetación que ha perdido las hojas.

Hojas: Alternas, simples, rómbicas o romboides, 3 a 5 cm. Cada uno de sus tres vértices libres está rematado por una fuerte espina.

Flores: Inflorescencia en glomérulos axilares pubescentes, con pocas flores pequeñas de color amarillo verdoso, delicadamente fragantes, de unos 5 mm de diámetro, subsésiles, con forma de estrella, hermafroditas, con perigonio acampanado, carnoso. Florece en abril y mayo.

Fruto: Drupáceo, globoso, de más o menos 7 mm de diámetro, cubierto por 5 tépalos rugosos, al principio carnosos y rojizos, después secos y finalmente pueden desprenderse; endocarpo leñoso, con una semilla de color blanco. Fructifica en primavera.

Propagación. Se puede comportar como hemiparásito (los retoños se adhieren con sus raíces a otras plantas). Su propagación se puede lograr mediante semillas. Es de crecimiento lento.

Uso: Ornamental, pero debe ser plantado con otras especies. La infusión de las hojas se usa como digestivo. Sus hojas tostadas y pulverizadas se usan para curar y desinfectar heridas y úlceras rebeldes, así como el zumo de sus hojas. A pesar de su muy extendido uso popular en todas las regiones donde crece, la investigación académica de sus propiedades químicas y farmacológicas es todavía muy escasa.

Texto: Mario Piaggio

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