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SAUCE CRIOLLO  Salix humboldtiana

«Después de los frutales deben tener lugar los árboles silvestres que adornan nuestras riberas. Abrigan nuestros árboles más delicados, y sirven con su madera para muchos usos. Entre los silvestres debe hablarse primero de los sauces, que son indígenas del país, y los más antiguos del Miguelete.
Por las utilidades sin número que se logran en los sauces, además de su verde claro y su desgaire gracioso, con que alegran y satisfacen la vista, deben ponerlos en sus huertas todos los que en ellas tengan agua viva y permanente, o en las orillas del arroyo, o en cualquiera otra parte que la tengan.
Los carretilleros de mulas para las varas de sus carretillas prefieren las de sauce a las de toda otra madera; porque, sobre ser livianas, no se quiebran tan fácilmente como otras que, siendo duras, son más vidriosas. Por la misma razón se prefieren las varas de sauce para sentar sobre ellas los andamios en los edificios que se hacen. Por todas estas razones los sauces se deben mirar con aprecio, y deben multiplicarlos en sus herederos cuantos tengan sitio oportuno para hacerlo.»

José Manuel Pérez Castellano “Observaciones sobre Agricultura” (1814) Tomo I

Nombre científico: Salix humboldtiana
Familia: Salicaceae

Origen y hábitat: Especie propia de América cálida hasta el norte de la Patagonia. Es una especie hidrófila que vive en la primera línea de la orillas de ríos y arroyos de todo el país, especialmente en el noroeste. Forma agrupaciones llamadas sauzales. Es la única especie de Salix de Uruguay.
Aspecto y porte: Árbol que alcanza de 10 a 12 m de altura. Copa amplia. Tronco con corteza gris oscura, persistente y asurcada de grietas que se unen oblicua y lateralmente. Ramas elevadas, ramillas amarillentas colgantes. Inerme. Follaje caduco.
Hojas: Simples, alternas, estrechamente lanceoladas a lineales. De 4 a 15 cm de largo. Borde finamente aserrado, glabras, ápice agudo y base cuneada, pecíolos cortos.
Propagación. Se multiplica por estacas y semillas. Crecimiento rápido.
Uso: Es una planta melífera (= sirve de alimento a las abejas). Como forestal, la madera es blanda y liviana, buena para fabricación de cajones, tirantes, juguetes y otros artículos. También se usa como ornamental y en el campo para refugio de animales. La corteza tiene propiedades medicinales y en ella se descubrió el principio activo de la aspirina. Las hojas hervidas con champú dan brillo al pelo.

Mario Piaggio

Flores: Es una especie dioica que presenta pies masculinos y femeninos. Flores en amentos de 3 a 6 cm de largo. Los masculinos son más largos y amarillentos, los femeninos son más cortos y verdes. Ambas flores son aperiantadas (carecen de cáliz y corola) estando protegidas por brácteas enteras o dentadas. Floración en agosto a diciembre; comienza cuando aparecen las nuevas hojas en primavera.
Fruto: Cápsula ovoide, en espiga colgante, marrón claro, de 5 mm de largo. Semillas numerosas, algodonosas con un mechón de pelos blancos que se dispersan por el viento.

 

Frutos

Flores

 

 

 

 

 

El sauce mimbre atrae la atención con su ramaje colorado en pleno invierno. Área Natural Protegida Indígena, Maldonado

 

El sauce llorón es cultivado comúnmente a orillas de ríos y arroyos, pero también se lo puede ver en parques y jardines. Se diferencia claramente del sauce criollo porque sus ramas son bien colgantes. El de la foto es un joven ejemplar que se encuentra en la plaza Liber Seregni, Montevideo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mes del cambio de estación y también de cambio de tareas. Todavía quedan unos días del invierno y hay que tener cuidado con alguna helada tardía, pero el jardín no quiere esperar más y comienza a brotar y florecer, anunciando que se acerca la primavera. Tenemos que estar preparados para que todo crezca y ya no será tímidamente: las flores, los árboles y arbustos. También las malezas y las plagas.

Cuidar y mantener

Eliminar las flores marchitas de los bulbos antes de que empiecen a formar semillas y consuman la energía del bulbo.
Eliminar las flores secas de las plantas de floración invernal para alargar su floración: prímulas, pensamientos, violas, ciclamen.
Pinzar: a algunas herbáceas como las gauras y salvias las favorece el pinzamiento, crecerán más compactas.

Hongos. Cuando aparecen los primeros brotes de los rosales, conviene pulverizar en forma preventiva cada 15 días con un fungicida.

Control de malezas. Se controlará la aparición de malezas en canteros, eliminándolas de raíz. No debemos fertilizar los canteros antes de eliminar todas las malas hierbas, para no fortalecerlas a ellas también.que de otra manera cubrirán los yuyos. En los canteros, no dejar espacios vacíos; si no, se llenarán con hierbas que no queremos.

Entutorar. Entutorar las plantas vivaces de crecimiento alto. Colocar las estructuras cuando las plantas aún no se han estirado para florecer.

Pulgones. Los pulgones son insectos pequeños de 3 a 7 mm, de diferente color según la especie (verde, negro, amarillo o rojo). Chupan la savia del envés de las hojas o del tallo de las plantas. Las plantas pueden soportar ataques leves de pulgones, pero como estos se reproducen muy rápidamente, causan mucho daño y pueden llegar a matar la planta. Sus depredadores son las mariquitas o san antonios, pero las hormigas son sus amigas y los defienden contra los enemigos. Los pulgones producen un líquido denso y azucarado que atrae a las hormigas y fomenta la aparición de hongos, especialmente la fumagina. Esta forma una capa negruzca sobre la superficie de las hojas. La presencia de fumagina no solo da una mala apariencia a la planta: también impide la fotosíntesis, debilitando la planta y haciendo que las hojas caigan pronto. Las plantas más comunes de nuestros jardines que sufren ataques de fumagina son los cítricos y el jazmín del cabo.

Abonar

Comienza la época para realizar la fertilización de primavera. Esta se realiza cuando la planta puede absorber los nutrientes: desde fines de invierno y durante la primavera, y luego desde finales de verano hasta el otoño. Agregar abono cuando hace mucho calor o mucho frío no es conveniente.

Fertilizante orgánico. Incorporar compost, mantillo, estiércol o turba a arbustos, rosales y florales.

Regar

Los riegos deben ser más frecuentes. El viento típico de la primavera aumenta la evaporación, y si llueve poco, la necesidad de riego es aún mayor. Apurarse a revisar el funcionamiento del riego automático antes de que necesitemos usarlo a diario.


Riego.
Cuidar de que los almácigos y las plantas recién plantadas tengan siempre la cantidad de agua suficiente; este es el momento clave en que empiezan a formar sus pequeñas raíces.

Podar

Los primeros días del mes, cuando no hay más peligro de heladas y antes de que rompan las yemas nuevas, se pueden podar los arbustos que nos quedaron sin podar (hibiscos, plumbagos, etc.).

Arbustos. Cuando empieza la primavera solo se podan los arbustos y árboles que florecieron al fin del invierno. Si quedó algo sin podar, más vale esperar a que termine la brotación. Se pueden eliminar las ramas secas de los árboles y arbustos que ya comienzan a brotar..

Rosales. Si los rosales sacan demasiados brotes, eliminar algunos para permitir que la planta esté aireada (eligiendo primero los que crezcan en direcciones que no queremos y los más débiles).

Sembrar y plantar

Se pueden plantar ahora: bulbos y tubérculos de floración estival (dalia, begonia, gladiolo, azucena), florales (violeta, áster, clavel, tagete, caléndula, lobelia, margarita, girasol, cosmos, siempreviva).

 

 

Multiplicar

Aprovechar para reproducir cóleos y geranios a partir de esquejes; protegerlos del frío. Se pueden realizar acodos de raíz de arbustos, usando las ramas que crecen desde el suelo. En otoño estarán prontos para separar.

 

 

 

Césped

Los trabajos de primavera son los más importantes para que el césped luzca bien durante toda la temporada. El césped de verano comienza a crecer y hay que cuidarlo. Comenzar a cortar más a menudo los céspedes estoloníferos (bermuda, Axonopus): los cortes mas intensos favorecen el crecimiento lateral. Rellenar los desniveles con arena dulce. A fin de mes se pueden plantar céspedes de verano.


Fertilizar. 
Hacia fin de mes, una vez que se han eliminado las malezas del césped, fertilizarlo usando fertilizantes que contengan fósforo y nitrógeno: el fósforo favorece las paredes celulares y le da vigor a las plantas, el nitrógeno favorece la fotosíntesis activando el crecimiento de nuevos brotes.

Plagas. Pueden aparecer isocas en el césped; controlarlas con insecticidas.

Malezas. Entre el césped aparecen las malezas que seguramente habrán germinado en abril o mayo y dentro de poco van a florecer, entonces ya será tarde para eliminarlas. Hay que sacarlas ya. Se pueden sacar manualmente o con una pala y luego rellenar el agujero con tierra o arena.

Airear, escarificar. Ahora es momento de airear el césped (se le hacen pequeños agujeros sobre la superficie). El escariado —otro procedimiento mecánico más intenso que el aireado— sirve para mejor céspedes viejos, que han quedado como apelmazados y sobre todo cuando hay musgo. Un césped con musgo no generalizado se puede tratar con sulfato de hierro o con un producto antimusgo.

 


Plantas de interior

Esta es la época de crecimiento de la mayoría de las plantas de interior. Agregar abono disuelto en el agua de riego cada 15 días.

 

Es invierno en Lavalleja. Desde la terraza del hotel las copas de los árboles plantados en los tiempos fundacionales del parque le dan al paisaje un aire europeo…
Quintín Mergal, jefe agroforestal y referente ineludible para conocer los secretos del lugar, nos guía.
En el «Bosque de los druidas» las reinas son las encinas, que aquí «crecen más altas y vigorosas, no achaparradas», según comentaron con algo de sorpresa turistas españoles.
«Si uno se queda quieto puede ver pasar un guazubirá, o un jabalí», dice Quintín señalando la espesa alfombra de hojas y bellotas que les sirve de alimento.
Hay también alcornoques, castaños, nogales, y pinos canariensis, una especie nada común en el Uruguay, que tiene la cualidad —rara entre las coníferas— de rebrotar si se lo corta o se quema.

Panorama invernal del parque visto desde la terraza del hotel

 

Bosque de los druídas

Troncos de encina

 

 

 

 

 

 

 

 

El Chamaecyparis lawsoniana forma parte del grupo de especies importadas de Holanda que en los años 60 se compraron para el parque.
Es un árbol muy ornamental, de gran porte (puede alcanzar los 70 m de altura), follaje persistente y magnífica copa de forma cónica.
Sin embargo, no es frecuente verlo en su forma natural porque, invocando razones de visiblidad, se podan sus ramas inferiores.
En el Parque de Vacaciones de Ute-Antel todos los ejemplares crecen libremente.

Arriba; A la izquierda, admirable ejemplar de Chamaecyparis plantado hace casi cincuenta años, cuya integridad es defendida por Quintín cada vez que alguien sugiere podarlo. Es el padre de los ejemplares de esta especie con los que se repobló la avenida de las araucarias.  A la derecha, uno de los jóvenes ejemplares de Chamaecyparis que adornan la avenida de entrada al parque.

Esta avenida estaba toda flanqueada por araucarias. Hace unos años, hubo que reemplazar varias de ellas. Pero hacerlo con jóvenes ejemplares de la misma especie, colocados entre las araucarias adultas de gran porte, habría desequilibrado el diseño paisajístico. Se optó por cambiar el concepto original basado en el uso de una sola especie
y plantar una diversidad de coníferas: Cupressus funebris, Sequoia, Pinus silvestris, Pinus patula (pino llorón), Pinus pinea (piñonero), Picea abies (abeto).
En los bosques que atraviesa esta avenida se destacan también las especies caducifolias: álamos de gran altura traídos de Italia en los años sesenta, olmos, robles, y el nogal del Cáucaso, un hermoso árbol de crecimiento rápido, recomendable para parques y avenidas aunque poco usado en Uruguay con este fin.

Nogal del cáucaso, otoñaje

En medio del peculiar paisaje de la zona de lagos al este de Montevideo, un jardín funcional diseñado en base a líneas simples pero con una plantación impactante

Las casas que tanto gustaban hace unas décadas —los chalets con techos a varias aguas— van dando paso a construcciones de líneas más simples que se desarrollan en base a prismas. En los jardines, aunque de manera menos ostensible, también se vienen notando algunos cambios: los estructurados jardines franceses lucen anticuados, el parque a la inglesa requiere terrenos muy amplios, las onduladas praderas no combinan con el nuevo estilo arquitectónico, que toma como base base la línea recta, las formas rectangulares, los planos horizontales.

En concordancia con los principios, las ondulaciones del terreno se nivelan, las diferencias de altura entre planos se salvan con amplios escalones, la circulación se hace fluida. La forma y el volumen de los canteros y de las plantaciones reflejan la arquitectura. En el predominio de la dimensión horizontal, una figura vertical o una forma ondulada sirven para dar una nota de carácter. La elaboración del diseño culmina con una esmerada elección de las plantas. Su presencia y una distribución acertada son lo primero que llama la atención.

El jardín que mostramos aquí es un buen ejemplo de estos conceptos. Rodeado de árboles y con salida al lago, el jardín original —apenas un cerco verde sin diseño alguno— se transformó completamente con la intervención de la paisajista Lorena Ponce de León. Todo el jardín, desde la calle hasta el lago, está estructurado de tal forma que cada lugar tiene una función.

Plano general del proyecto: 1) vereda, 2) jardín frontal, 3) casa, 4) fondo, 5) lago. Los volúmenes y formas de la vegetación están representados en una etapa madura.

 

 

La zona del frente

Ubicada entre la casa y la calle, la paisajista distinguió netamente dos espacios en esta zona: el entorno mediato, la vereda (espacio público), y el entorno inmediato, el jardín frontal (espacio privado). Para la división perimetral usó pilotines de eucalipto colocados sobre un murete bajo, que evoca por un lado la terminación de la fachada y por otro los árboles circundantes. Anchos pilares revestidos de piedra basáltica natural sirven de marco a los portones de chapa de hierro cuyo revestimiento de pintura gris se quitará y, mediante el tratamiento adecuado, se llevará a color herrumbre. Una losa de hormigón sobre el portón forma un pequeño techo que evoca el estilo arquitectónico de la casa, detalle que se retoma en las losetas del camino de acceso.
La calzada se prolonga sobre la vereda en un espacio para estacionar vehículos, tapizado con piedra partida. Junto al muro, un área de césped, no muy grande, se delimita con tablones de madera. Dentro de ella se formaron canteros rectangulares de Pittosporum tobira ‘Nana’. En esta zona había un pino que se sustituyó por dos ejemplares de kiri (Paulownia tomentosa) plantados asimétricamente, uno en el cantero y otro entre la piedra partida. Cuando alcancen la madurez, sus extensas copas darán buena sombra sobre el estacionamiento y sobre parte del jardín. El diseño estructurado y sobrio de esta zona pública ordena la heterogeneidad de los elementos presentes y pone la casa en relación con el entorno.

Vista de la entrada. En esta zona periférica de la ciudad las calzadas son de tosca y no hay veredas; las calles no son muy transitadas, lo que permite enjardinar también la acera.

 

Los canteros están delimitados con tablas de madera y acolchados con corteza de pino. Los dos jóvenes kiris (Paulownia tomentosa) darán sombra cuando desarrollen su amplia copa; esta especie, de crecimientorápido, se d estaca también por su abundante floración en color lila.

 

Lado interior del muro perimetral. A todo su largo se dispusieron anchos canteros donde se plantaron pocas especies vegetales, elegidas más por su follaje que por su floración: Pittosporum tenuifolium, Pittosporum tobira ‘Nana’ y Pennisetum rupellii.

 

A la casa se accede por un camino de hormigón y adoquines. A ambos lados de la puerta, y a lo largo de toda la fachada, se construyeron amplios canteros elevados de tal manera que su superficie quedara al mismo nivel que el porche. La plantación, aunque también sobria, tiene más color que el resto del jardín frontal. Se eligió el ciprés piramidal (Cupressus sempervirens) como única especie arbórea para dar una nota vertical.

A la casa se accede por un camino de hormigón y adoquines. A ambos lados de la puerta, y a lo largo de toda la fachada, se construyeron amplios canteros elevados de tal manera que su superficie quedara al mismo nivel que el porche. La plantación, aunque también sobria, tiene más color que el resto del jardín frontal. Se eligió el ciprés piramidal (Cupressus sempervirens) como única especie arbórea para dar una nota vertical.

 

Entre las plantas se colocaron pequeños picos de luz. En el cantero, las flores de la salvia 'Indigo blue', herbácea de prolongada floración, aportan el color azul; los Dietes, plantas perennes de hojas acintadas, dan los tonos claros.

Entre las plantas se colocaron pequeños picos de luz. En el cantero, las flores de la salvia ‘Indigo blue’, herbácea de prolongada floración, aportan el color azul; los dietes, plantas perennes de hojas acintadas, dan los tonos claros.

 

Separada de la calle por el muro, domina una superficie de césped tan amplia que permite poner dos arcos de fútbol. A la derecha, el área de acceso para los autos queda oculta por una empalizada de pilotines iguales a los utilizados en el muro; algunos palos más altos sobresalen sutilmente de la horizontal, dándole movimiento a esa barrera.

Separada de la calle por el muro, domina una superficie de césped tan amplia que permite poner dos arcos de fútbol. A la derecha, el área de acceso para los autos queda oculta por una empalizada de pilotines iguales a los utilizados en el muro; algunos palos más altos sobresalen sutilmente de la horizontal, dándole movimiento a esa barrera.

 

En el cantero contra la empalizada, además de los pitósporos y el peniseto, se plantó una trepadora con florcitas blancas, el jazmín de leche (Trachelospermum jasminoides), y varias budleias (Buddleja davidii) de exquisitas flores violetas. También se plantaron varios robles (Quercus robur), árboles de gran porte que, una vez establecidos, darán muy buena sombra en verano.

En el cantero contra la empalizada, además de los pitósporos y el peniseto, se plantó una trepadora con florcitas blancas, el jazmín de leche (Trachelospermum jasminoides), y varias budleias (Buddleja davidii) de exquisitas flores violetas. También se plantaron varios robles (Quercus robur), árboles de gran porte que, una vez establecidos, darán muy buena sombra en verano.

 

 

 

 

 

Boceto del jardín del fondo visto desde la casa hacia el lago, según el proyecto original

El fondo

Pasamos hacia el fondo y todo cambia. Sin perder sobriedad, el jardín se vuelve más dinámico y más colorido, si bien el esquema básico del diseño se mantiene: superficies planas de césped, canteros grandes rectangulares delimitados con tablas de madera, profusión de vegetación de altura intermedia y algunos árboles. Contra la casa, un deck elevado permite una vista despejada hacia el lago.
Aquí se plantaron agapantos (Agapanthus africanus), romero (Rosmarinus officinalis), y budleia (Buddleja davidii); todas ellas aportan su toque ornamental pero nunca taparán la vista.
Todo el diseño está pensado para sacarle el máximo provecho al jardín y disfrutar a pleno las actividades al aire libre: no faltan ni la piscina ni las áreas despejadas para juegos. Sobre el césped, una área de reunión; el piso de hormigón lavado permite ver las piedritas pero las mantiene en su sitio. La sombra aquí la da un níspero (Mespilus germanica).
Hacia el fondo había una gran pendiente; nivelar el terreno requirió grandes movimientos de tierra, pero se logró un espacio aprovechable que, mirando desde la casa, parece fundirse con el lago.

Vistas despejadas y notas de color en los canteros. Contra la casa, agapantos (Agapanthus africanus) azules y blancos; en el límite lateral al lado de la piscina, bulbines (Bulbine frutescens) amarillos y anaranjadosVistas despejadas y notas de color en los canteros. Contra la casa, agapantos (Agapanthus africanus) azules y blancos; en el límite lateral al lado de la piscina, bulbines (Bulbine frutescens) amarillos y anaranjados

En el fondo, la paleta de color elegida es más osada que la del jardín frontal: anaranjado y azul con toques de blanco.las plantaciones se hicieron en canteros a lo largo de los límites, dejando libre una gran superficie de césped en la parte central donde, además de la piscina, se instaló una cama elástica que se enterró dejándola a nivel del suelo para que su estructura no moleste la vista hacia el lago.

Al final del terreno, bajando solo unos pocos escalones anchos y cubiertos de césped, se llega a una plataforma de madera que se construyó casi sobre el agua, y donde no faltan las reposeras. Del otro lado, para salvar la diferencia de altura con el nivel del agua, se optó por hacer muros y canteros de material, grandes y rectangulares, que nos recuerdan que estamos en el jardín de una casa de líneas rectas. Debajo del muelle hay lugar para guardar embarcaciones y artículos de pesca, y también se acondicionó una pequeña zona con arena a modo de playita.

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En los canteros se ve una profusión de plantas, muchas herbáceas de larga floración y también varios árboles que a medida que crezcan se destacarán, unos por su floración y otros por su verticalidad.
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1. Pitósporo enano (Pittosporum tobira 'Nana') 2. Hemerocalis (Hemerocallis x hybrida) 3. Bulbine (Bulbine frutescens) 4. Agapanto (Agapanthus africanus) 5. Salvia 'Indigo blue' 6. Kiri (Paulownia tomentosa) 7. Miscantus (Miscanthus sinensis) 8. Eugenia (Eugenia myrtifolia)

1. Pitósporo enano (Pittosporum tobira ‘Nana’) 2. Hemerocalis (Hemerocallis x hybrida) 3. Bulbine (Bulbine frutescens) 4. Agapanto (Agapanthus africanus) 5. Salvia ‘Indigo blue’ 6. Kiri (Paulownia tomentosa) 7. Miscantus (Miscanthus sinensis) 8. Eugenia (Eugenia myrtifolia)

 

 

La iluminación es parte importante del diseño. Mediante pequeños focos discretamente instalados entre el follaje (de modo que durante el día pasan desapercibidos), cuando las luces se encienden iluminan los canteros pero no encandilan. Así, este jardín se vuelve disfrutable también por la noche.

 

1. Kiri (Paulownia tomentosa) 2. Ciprés piramidal (Cupressus sempervirens) 3. Eugenia (Eugenia myrtifolia) 4. Miscantus (Miscanthus sinensis) 5. Jacarandá (Jacaranda mimosifolia) 6. Salvia 'Indigo blue' 7. Romero (Rosmarinus officinalis) 8. Pitósporo enano (Pittosporum tobira 'Nana') 9. Agapanto (Agapanthus africanus) 10. Hemerocalis (Hemerocallis x hybrida)

1. Kiri (Paulownia tomentosa) 2. Ciprés piramidal (Cupressus sempervirens) 3. Eugenia (Eugenia myrtifolia) 4. Miscantus (Miscanthus sinensis) 5. Jacarandá (Jacaranda mimosifolia) 6. Salvia ‘Indigo blue’ 7. Romero (Rosmarinus officinalis) 8. Pitósporo enano (Pittosporum tobira ‘Nana’) 9. Agapanto (Agapanthus africanus) 10. Hemerocalis (Hemerocallis x hybrida)

 

 

 

 

 

 

 

 

La dinámica de estos canteros cambiará en pocos años. El kiri (Paulownia tomentosa), árbol de gran porte plantado al frente en la zona del estacionamiento, aparece también en este sector del fondo. Por ahora, al igual que el jacarandá (Jacaranda mimosifolia), pasa casi desapercibido, pero cuando ambos alcancen su madurez aportarán una amplia sombra y, por su floración, cobrarán protagonismo.

1. Budleia (Buddleja davidii) 2. Romero (Rosmarinus officinalis) 3. Miscantus (Miscanthus sinensis) 4. Ciprés piramidal (Cupressus sempervirens) 5. Eugenia (Eugenia myrtifolia) 6. Agapanto (Agapanthus africanus) 7. Hemerocalis (Hemerocallis x hybrida) 8. Bulbine (Bulbine frutescens) a. Plumbago (Plumbago capensis) b. Tecomaria (Tecomaria capensis) c. Dodonea (Dodonea viscosa)

1. Budleia (Buddleja davidii) 2. Romero (Rosmarinus officinalis) 3. Miscantus (Miscanthus sinensis) 4. Ciprés piramidal (Cupressus sempervirens) 5. Eugenia (Eugenia myrtifolia) 6. Agapanto (Agapanthus africanus) 7. Hemerocalis (Hemerocallis x hybrida) 8. Bulbine (Bulbine frutescens) a. Plumbago (Plumbago capensis) b. Tecomaria (Tecomaria capensis) c. Dodonea (Dodonea viscosa)

La budleia (Buddleja davidii) es un arbusto de porte aireado, con ramas que forman arcos y una floración espectacular desde el verano hasta el otoño con grandes espigas color violeta, perfumadas, que se llenan de mariposas. En inviernos fríos pierde completamente las hojas. Necesita suelos bien drenados y mucho sol. Para mantener su atractivo precisa poda a finales del invierno.

La budleia (Buddleja davidii) es un arbusto de porte aireado, con ramas que forman arcos y una floración espectacular desde el verano hasta el otoño con grandes espigas color violeta, perfumadas, que se llenan de mariposas. En inviernos fríos pierde completamente las hojas. Necesita suelos bien drenados y mucho sol. Para mantener su atractivo precisa poda a finales del invierno.

Detalle de un cantero, más elevado que el césped. Se delimitó con tablas de madera y se usó corteza de pino triturada como acolchado. Se plantó: 1) budleia (Buddleja davidii), 2) romero (Rosmarinus officinalis), 3) salvia blanca (Salvia greggii 'Alba').Los hemerocalis (Hemerocallis x hybrida) están siendo bastante usados en los jardines pero todavía no se han vuelto tan comunes y familiares como los agapantos, aunque —al igual que estos— son muy rústicos. Es una herbácea perenne que durará varios años en buen estado, de rápido crecimiento, florece desde el primer año de plantada y, como se multiplica sola, de un año a otro iremos teniendo más y más plantas.Los hemerocalis (Hemerocallis x hybrida) están siendo bastante usados en los jardines pero todavía no se han vuelto tan comunes y familiares como los agapantos, aunque —al igual que estos— son muy rústicos. Es una herbácea perenne que durará varios años en buen estado, de rápido crecimiento, florece desde el primer año de plantada y, como se multiplica sola, de un año a otro iremos teniendo más y más plantas.

La iluminación es parte importante del diseño. Mediante pequeños focos discretamente instalados entre el follaje (de modo que durante el día pasan desapercibidos), cuando las luces se encienden iluminan los canteros pero no encandilan. Así, este jardín se vuelve disfrutable también por la noche.

Las fronteras del jardín cuentan en el diseño tanto como el resto del terreno. En este cantero se aprovechó la densa pantalla verde del cerco medianero, con plantas ya desarrolladas como Plumbago capensis de flor blanca, Tecomaria capensis de flor anaranjada y Dodonea viscosa de flor roja. Se eligieron especies de baja y mediana altura, que ganan en destaque contra este cerco alto formando un suave escalonamiento.

 

 

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