Display Comb 4

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Para realizar un buen trabajo de poda, tenemos que contar con las herramientas específicas para cada caso. Las básicas son:

Tijera de una mano, tijera chica o tijera de podar. Sirve para cortar ramitas de hasta el grosor de un lápiz (más o menos 1 cm de diámetro). Se usa con una sola mano. Hay modelos para personas diestras y zurdas, con manos grandes o chicas.

Tijera grande o pico de loro. Sirve para cortar ramas de hasta 3 cm de diámetro. Se usa con las dos manos. Los brazos de la tijera son largos, para hacer palanca y que el esfuerzo para cortar sea menor. Con ella se alcanzan las ramas altas.

 

Serrucho de podar. Sirve para cortar las ramas gruesas. La hoja tiene aproximadamente 35 cm de largo y no debe ser demasiado flexible. Elegir el de mango más cómodo para nuestra mano.

 

Cuidados

  • Aceitar las hojas y los mecanismos. Si no tenemos aceite tipo 3-en-1, se puede usar cualquier otro aceite, incluso comestible, o grasa.
  • Limpiar las hojas con alcohol antes de empezar a cortar, al cambiar de planta y al guardar las herramientas. Esto ayuda a prevenir el contagio entre plantas.

La diferencia entre el corte con una buena tijera y con otra de mala calidad es muy grande. Las hojas deben ser de buen acero, que permita un buen afilado, y fáciles de reemplazar en caso necesario. Todas las partes deben estar bien ajustadas: con el uso, las dos partes de la tijera tienden a hacer juego y, si no se pueden ajustar, el corte será malo. Las tijeras de mala calidad o mal mantenidas rasgan las cortezas y provocan daños en las plantas.
Las tijeras tienen un máximo de grosor de rama que pueden cortar. No debemos forzar el corte. El corte máximo que puede hacer una tijera depende de la separación de las hojas en su unión.

Eliminar ramas

Cuando cortamos una rama desde la base (en su unión con el tronco u otra rama principal), en ese lugar quedará una cicatriz que con el tiempo se irá cerrando. Si nos fijamos atentamente, veremos que en la zona de unión hay como un collar todo alrededor de la rama; el tejido de
esa zona es el que crecerá cerrando la herida y formando un callo. Para que este se forme correctamente es importante no lastimar el collar ni la corteza al cortar.
El lugar de corte es por encima del anillo, a corta distancia de este pero cuidando de no lastimarlo. El corte tampoco debe estar demasiado separado del anillo porque quedarían tocones largos, dificultando su cicatrización.

Acortar ramas

Si lo que queremos es acortar el largo de una rama, hay que tener en cuenta que luego del corte continuará creciendo por las yemas. Al llegar al lugar del corte, la savia que circula hacia la punta de la rama se amontonará en la yema inmediatamente anterior: esa es la yema que crecerá más.
Las yemas tienen una inclinación que marca la dirección en la que van a crecer las ramas. Cortando justo por encima de yemas que estén inclinadas hacia el exterior de la planta, favoreceremos un crecimiento abierto.
Las yemas pueden estar ubicadas en forma opuesta (a una misma altura del tallo) o alterna (a diferente altura). Si cortamos por encima de yemas opuestas, haremos un corte horizontal. Si las yemas son alternas, el corte será en chanfle, inclinado hacia el lado donde no hay yema para permitir que se escurra bien el agua.
La parte de la rama que queda entre la yema y el corte usualmente muere, por eso hay que cortar lo más cerca posible de la yema (1 cm). A la vez, para que la planta pueda seguir desarrollándose, es muy importante no dañar las yemas al cortar.
En muchas plantas las yemas se ven muy bien a simple vista, pero en otras no son fáciles de identificar y tendremos que mirar con más atención buscando el lugar donde se engrosa el tallo (nudo): allí habrá una yema.

 

Las hortensias crecen mucho y muy rápido y responden bien a las podas. Generalmente se hacen dos tipos de corte: los tallos que no florecieron ese año se dejan de un largo de 30 cm; el resto se corta bien al ras del suelo y se eliminan todas las ramas secas y entrecruzadas.

En las hortensias las yemas son muy visibles; pueden ser opuestas o alternas.

Si hay una sola yema, se corta en ángulo, a 1 cm de la yema (izquierda).

Cuando cortamos sobre yemas opuestas, lo hacemos en forma paralela a ellas (derecha).

La primavera se va acercando. Los días se alargan y el sol calienta más. Es tiempo de transición y espera, pero también de apresurarse para terminar las tareas típicas de invierno como la poda, los transplantes, y las plantaciones de árboles y arbustos. Las plantas van saliendo de su letargo invernal, y poco a poco las veremos despertar. Las primeras en anticipar la primavera son las que florecen antes de la brotación como los membrillos y ciruelos de jardín.

 

Cuidar y mantener

Limpiar cuidadosamente los canteros para eliminar las malas hierbas antes de la primavera,
así no competirán con las otras plantas por nutrientes.


Pulgones, cochinillas y ácaros. 
Al aplicar productos fitosanitarios para eliminarlos ahora, prevenimos los ataques futuros. Los llamados aceites de invierno se aplican solo sobre troncos y ramas sin hojas, forman una película que asfixia los insectos que quedan debajo, como las cochinillas, y los huevos de pulgones y ácaros; si las plantas ya comenzaron a brotar, no los podemos aplicar.

Hongos. Fumigar periódicamente con caldo bordelés, antes que las plantas broten o florezcan.

Ralear. Entresacar las plantas anuales que germinan espontáneamente o las que sembramos al voleo, dejar las más fuertes espaciándolas según lo que cada una necesitará para su desarrollo. Si crecen muy juntas, serán débiles y no florecerán.


Abonar

Continuar aportando humus de lombriz, estiércol seco, harina de hueso, etc. También podemos poner algún fertilizante químico.

Fertilizante. Fertilizar especialmente todas las plantas que comienzan a preparar sus floraciones (por ejemplo lirios, azaleas, calas, coronas de novia), así como aquellos arbustos y árboles a los que queremos dar un impulso y acelerar su crecimiento.


Regar

Aún no es necesario comenzar a regar regularmente; bastará con hacerlo cuando esté muy seco. Como todavía la temperatura es baja, regar preferentemente durante la mañana.


Instalaciones nuevas. 
Este es el mejor mes para instalar nuevos sistemas de riego. Los trabajos implican que se levante césped y se revuelvan canteros; si se hacen ahora, tendremos tiempo para que se recupere el jardín en la primavera.
Los sistemas de goteo en canteros se instalan también ahora aprovechando que las plantas están podadas.
Si ya tenemos riego automático, chequear su funcionamiento y hacer las reparaciones necesarias antes de que llegue el momento en que necesitemos usarlo a diario.


Podar

Terminar las podas de invierno. La fecha límite hasta la que podemos podar depende de la zona donde se encuentra nuestro jardín.
Lo que hay que tener en cuenta es podar antes de que comiencen a romper las yemas.

Trepadoras y apoyantes. Hacer la poda de rejuvenecimiento de las plantas que se volvieron leñosas en detrimento de la frondosidad y floración, como el Plumbago capensis (jazmín celeste) y el Trachelospermum jasminoides (jazmín estrella o de leche).

Arbustos con flores. No podar los ejemplares que florecen en primavera: si lo hacemos, perderemos parte de la floración.
Los que sí se pueden cortar son los de floración estival como laureles, abelias, buddleias, etc.
Hibiscos: podar luego de que haya pasado el riesgo de grandes heladas. Si nos sorprende una helada tardía, proteger los ejemplares para que no se quemen las ramas con cortes aún sin cicatrizar.

Arbustos de follaje persistente. Si no los habíamos podado antes del invierno , se pueden podar ahora para recuperar forma o achicar el tamaño.


Sembrar y plantar

Hasta mediados de mes hay tiempo para plantar a raíz desnuda o transplantar tanto árboles como arbustos.

 

Florales. Finalizar con la siembra de semillas de florales recomendadas el mes pasado que florecerán al final de la primavera. Comenzar a sembrar las flores de verano: zinnias, nicotianas, copetes, cosmos, etc. Protegerlas de las heladas y el frío, que pueden inhibir la germinación.

Transplante de arbustos. Atar las ramas para trabajar cómodamente. La tierra debe estar algo húmeda: si está seca, será más difícil hacer el pozo y además las raíces se pueden estropear, especialmente si la tierra es arcillosa.
Procedimiento:
1. Se abre una zanja alrededor del arbusto y se va profundizando hacia adentro, hasta que queda suelto el terrón, o sea la masa de tierra pegada a las raíces.
2. Cuando se ha extraído se transporta con cuidado para no romper el terrón y se procede a la poda de raíces.
3. Se presenta en su nueva ubicación haciendo un buen hoyo y mezclando la tierra con un abundante abono orgánico (estiércol, humus etc.), para que las raíces se encuentren con un entorno esponjoso, aireado y rico en nutrientes. Usar hormona de enraizamiento. No agregar abonos químicos, con el orgánico es suficiente.
4. Una vez transplantado se le da una poda cortando el tercio superior de las ramas o incluso a la mitad de su longitud, dependiendo del volumen de raíces que le haya quedado.
5. Regar abundantemente.

Hortensias.Si dejamos las hortensias en invierno porque nos gusta el efecto de sus flores secas, ahora las tenemos que podar y aprovechar para fertilizar.
Aplicar hierro si queremos flores azuladas.

Multiplicar

Se termina la época para dividir las herbáceas perennes y las gramíneas.
Al dividirlas hacerlo con cuidado para no estropear las raíces, y plantar enseguida en tierra negra y humus de lombriz.
Las herbáceas perennes pueden permanecer en el mismo lugar durante años, pero para mantenerlas jóvenes hay que renovarlas dividiendo las matas al menos cada tres años.

Césped

Los céspedes de verano estarán quemados por la helada, pero en poco tiempo comenzarán a rebrotar. Los yuyos se ven claramente entre el césped seco; eliminarlos usando herbicidas específicos para malezas de hoja ancha, que aplicaremos puntualmente sobre cada una de ellas, o bien sacarlos manualmente.


Arreglos de superficie. 
Remover las partes más pisoteadas del césped y rellenar los desniveles. Esparcir una capa bien fina, pareja y en toda la superficie, de una mezcla de humus de lombriz o compost y arena. Luego regar generosamente.

Plantar y sembrar. El césped brasilero (Axonopus) se puede plantar ahora en panes o gajos. Para plantar los otros céspedes de verano, como el bermuda, es mejor esperar a la primavera.


Plantas de interior

Sacarles el polvo que se deposita sobre las hojas; se pueden lavar con agua y jabón neutro y luego enjuagar. Prepararse para el cambio de macetas, consiguiendo las necesarias; esta tarea la podemos comenzar a fines de mes.

 

La denominada corriente naturalista está revolucionando el diseño del paisaje urbano en Estados Unidos y Europa.
Estos son sus principios básicos:

1  Observar las plantas en la naturaleza

Es el primer principio, sobre el que se asienta toda la concepción y la metodología del movimiento naturalista: observar las plantas en estado silvestre, cómo crecen en la naturaleza y cómo son sus comunidades. En particular, estudiar las plantas que se encuentran en ambientes muy duros y hostiles, porque de esa manera de descubren muchas especies (particularmente herbáceas perennes, pero también subarbustos) con potencial para ser usadas en otros ambientes difíciles, por ejemplo, en el medio urbano.

2  Combinaciones y densidad
La forma de disponer las plantas también se basa en la observación. Normalmente en un espacio «silvestre» la densidad de plantas es mucho más alta que la que vemos en un jardín tradicional. Esta densidad que se da en la naturaleza es lo que deberíamos reproducir en nuestros jardines”. Para lograrlo los paisajistas que integran la corriente naturalista fueron abandonando la disposición tradicional de las plantas “en bloques” para plantar combinaciones —es decir, varias especies entremezcladas—, y procurando, además, no dejar la separación entre plantas practicada habitualmente y que favorece el desarrollo de las malezas.

Unir estética y funcionalidad

Una manera sencilla de comenzar a experimentar con las combinaciones es probar con mezclas simples, por ejemplo usar dos especies que contrasten en forma y color, pero elegidas teniendo en cuenta el modo de crecer de cada una para que en conjunto aseguren una cobertura total del suelo.

3  Continuidad: atractivo durante todo el año
En los diseños de Piet Oudolf un principio fundamental es que las plantas que elige mantengan una buena estructura la mayor cantidad de tiempo, de tal manera que el espacio diseñado sea tan atractivo en otoño e invierno como en primavera y verano. Para ello hay que valorar no solo los colores de las plantas sino también las formas, las siluetas, las texturas a lo largo del año. Una de sus estategias es incluir gramíneas y herbáceas perennes de floración tardía, que luzcan bien cuando semillan, que tomen hermosas tonalidades en otoño, y conserven una buena estructura en invierno.

4  Ritmo: repetición y emergentes
La repetición y el uso de plantas “emergentes” son otros dos principios muy importantes en el diseño: le dan ritmo y unidad al proyecto. Por ejemplo: grupos pequeños de 3 a 5 especies mezclados con otras plantas que sobresalen por encima de ellas. Cuando esto se hace en grandes extensiones, las emergentes, con el doble de altura que el resto de la plantación, producen un efecto sumamente impactante.

Los referentes

El movimiento naturalista surgió en Alemania poco antes de la Segunda Guerra Mundial, impulsado por el botánico, viverista y filósofo Karl Foerster (1874-1970), el primero en otorgarle a las gramíneas el galardón de plantas ornamentales.

Piet Oudolf

Es uno de los principales referentes del “movimiento en pro del jardín natural” y del uso de herbáceas perennes y gramíneas nativas en el diseño paisajístico. En su casa de Hummelo (Holanda), Oudolf tiene con Anja, su esposa, su jardín experimental con una selección de las miles de especies que ambos han estudiado y probado a lo largo de treinta años. Los espacios públicos diseñados por Oudolf son referencias mundiales: The Battery y High Line Park en Nueva York, Lurie Garden en el Millennium Park de Chicago, Il Giardino delle Vergini en la Bienal de Venecia 2010, Potters Fields Park en Londres, y Wisley, el jardín de la Royal Horticultural Society en Surrey, Inglaterra. Es autor de varios libros, entre ellos tres con su gran amigo y coleta Noel Kingsbury: Designing With Plants (1999), Planting Design: Gardens in Time and Space (2005) y Planting: A New Perspective (2013).

Noel Kingsbury

Aficionado a la jardinería desde su infancia, comenzó su carrera profesional al frente de su vivero en Bristol, Inglaterra, en 1986. “La gente pedía ‘flores silvestres’, pero tenían una idea romántica e idealizada de lo que eso significa. En Gran Bretaña son pocas las plantas nativas que pueden lucirse en un jardín, por lo que empecé a combinar plantas nativas y no nativas de forma que la intervención del jardinero fuera mínima”. La escasa experiencia británica en este sentido lo llevó a investigar qué pasaba más allá de la frontera. En 1994 conoció en Brasil a Roberto Burle Marx, y en Estados Unidos a James van Sweden, pero la gran revelación fue en Alemania. Lugares como el Westpark en Munich lo impactaron; las plantas se usaban de manera totalmente distinta, basándose en la ecología. En Holanda conoció a Piet Oudolf, cuya combinación de diseño arquitectónico y pasión por las plantas sigue sirviéndole de inspiración. Noel es autor de una veintena de libros. Es investigador y docente en la Universidad de Sheffield, Inglaterra.

Nigel Dunnett

Catedrático de Paisajismo y Tecnología de la Vegetación en el Departamento de Estudios del Paisaje de la Universidad de Sheffield, en 2000 llevó a cabo los primeros ensayos de plantación de techos verdes en el ámbito académico del Reino Unido, con el objetivo de seleccionar especies adaptadas al clima de ese país. Fue la piedra fundamental de lo que en pocos años se convirtió en el mayor programa de investigación y selección de plantas para techos verdes a nivel mundial. Su experiencia está recogida en varios libros. Uno de ellos, Planting Green Roofs and Living Walls (Timber Press, 2004), en coautoría con Noel Kingsbury, está dedicado específicamente a la plantación de techos verdes de grandes dimensiones.
En 2006 fundó el Green Roof Research and Demonstration Centre en la Universidad de Sheffield, que en la actualidad es el centro de investigación multidisciplinaria y de ensayo de sistemas de construcción y plantación de techos verdes más avanzado del mundo.
Desde 2009 está al frente de un ambicioso proyecto financiado por la Unión Europea que tiene por finalidad evaluar la utilidad de los sistemas de techos verdes en el contexto del cambio climático, y analizar, en particular, la resistencia de las plantas según los niveles de profundidad y humedad del sustrato. La evaluación apunta también a determinar en qué forma el tipo de vegetación empleada incide en el comportamiento a largo plazo de los sistemas de techos verdes. Las especies sometidas a estudio son fundamentalmente nativas de praderas de suelo seco de Europa continental, Reino Unido y Norte América, y también pastos que crecen en suelos calcáreos de latitudes templadas.

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