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Aspecto y porte. Hierba pequeña, sin tallo aparente, con un rizoma tuberizado. Produce látex, líquido blanco que sale al quebrar una parte de la planta. Los frutos se desarrollan dentro del receptáculo, que mide de 1 a 3 cm. Fructifica en octubre.

Herbácea nativa de Uruguay. Crece en campos pedregosos, cerros y serras. Según el botánico Atilio Lombardo era muy frecuente en el cerro de Montevideo, cerrito de la Victoria y costa, lugares hoy en día muy modificados por la actividad humana. Tiene un olor muy parecido a la higuera común. 

Aspecto y porte. Hierba pequeña, sin tallo aparente, con un rizoma tuberizado. Produce látex, líquido blanco que sale al quebrar una parte de la planta. Los frutos se desarrollan dentro del receptáculo, que mide de 1 a 3 cm. Fructifica en octubre.

Nombre científico: Dorsternia brasiliensis Lam.
Clase Magnoliopsida, fam. Moraceae

Origen y hábitat: Nativa de Uruguay, Argentina, Paraguay y Brasil. Vive en campos pedregosos, cerros y sierras.

Aspecto y porte: Herbácea pequeña, sin tallo aparente, con un rizoma tuberizado. Produce látex, líquido blanco que sale al quebrar una parte de la planta. Los frutos se desarrollan dentro del receptáculo, que mide de 1 a 3 cm. Fructifica en octubre.

Hojas: Persistentes, escasas, dispuestas en un rosetón. Lámina oval, de base cordada, de 3 a 5 cm de largo, borde crenado, áspera en la cara superior. Pecíolo de 1 a 5 cm.

Flores: Inflorescencia con un receptáculo pedicelado, plano o ligeramente cóncavo, algo carnoso, donde se mezclan flores masculinas y femeninas. Las masculinas tienen dos estambres de 1 mm de largo. Las femeninas tienen estambres con estilo bífido. Florece en setiembre.

Uso: Planta con propiedades medicinales, usada en infusión como tónica, diaforética (que hace sudar) y febrífuga.

Texto: Mario Piaggio

Foto: Asociación Pro Biodiversidad de Maldonado (Aprobioma)

Herbácea nativa de Uruguay. Crece en campos pedregosos y en la costa en dunas fijas.

Nombre científico:  Trichocline incana (Lam.) Cass.
Clase Magnoliopsida,  fam. Asteraceae

Origen y hábitat: Nativa de Uruguay. Crece en campos pedregosos y en la costa en dunas fijas.

Aspecto y porte: Herbácea persistente, de unos 10 cm de alto. Sin tallos, con un rizoma grueso de desarrollo vertical. Frutos como “panaderos” (pappus) con muchos pelos blancos.

Hojas: Alternas, de 4 a 12 cm, formando un rosetón. Elípticas, oblanceoladas o lanceoladas, ápice agudo. Atenuadas en la base e insertas en una zona lanosa, sinuosas. Íntegras, dentadas hasta pinnatilobadas y pinnatífidas. Coriáceas. Glabras, lúcidas y de color verde oscuro en la cara superior, cubiertas de un denso vello blanco en la cara inferior.

Flores:  Amarillas o amarillo-anaranjadas, en capítulos grandes de 4 a 4,5 cm de diámetro, sobre escapos largos, de 5 a 6 cm, densamente tomentosos. Involucro de brácteas 4 a 5 seriadas, lineal lanceoladas, agudas, tomentosas en el dorso. Florece de octubre a diciembre.

Uso: Tiene propiedades medicinales como digestivo y para aliviar contusiones.

Propagación: Se reproduce por semilla.

Texto: Mario Piaggio

Foto: Asociación Pro Biodiversidad de Maldonado (Aprobioma)

 

 

Punta Ballena. Esa cuña rocosa y elevada que avanza sobre el Río de la Plata ya confundido con el océano es uno de los lugares más admirados de la costa uruguaya. La puesta de sol sobre el anchísimo horizonte, la magnífica vista de la bahía de Maldonado y de Portezuelo, la rompiente de las olas al pie de los acantilados se roban todas las miradas y son los argumentos más utilizados en la publicidad turística e inmobiliaria.
Pero la Ballena exhibe otros excepcionales —y en muchos casos exclusivos— tesoros.  

Es el punto de concentración de numerosas herbáceas nativas que se adaptaron a vivir en el reino del viento y de la sal, donde sobra sol y escasea el agua dulce. Unas se refugian en las laderas y acantilados, otras asoman en afloramientos rocosos planos o apenas inclinados. Algunas de ellas son endémicas: en este lugar surgieron, este es su centro de origen y de distribución. Esa capacidad de adaptación está inscripta en sus genes y su presencia aquí hace de Punta Ballena la sede de un banco genético único, hoy bajo amenaza de quiebra.

La variedad de colores, portes, texturas, y sus cambios estacionales proporcionan una paleta completísima para los más caprichosos diseños de jardines y parques, con una ventaja adicional: mantenimiento cero.

Pero el valor de estas nativas es casi desconocido y no gozan de protección institucional o legal. Los paseantes atraídos por la vista panorámica caminan sobre ellas ignorando su riqueza y muchas veces sin siquiera mirarlas. Compiten con especies exóticas, también bellas y resistentes a la salinidad, traídas a nuestro país para cumplir las mismas funciones que estas nativas realizan naturalmente, solo que —como la garra de león (Carpobrotus edulis), de origen africano— son extremadamente invasoras y ponen en peligro la supervivencia de la flora autóctona. Por tratarse de una zona privatizada, se suma la amenaza de los emprendimientos inmobiliarios: si estos no aprovechan la vegetación propia del lugar y optan por especies ornamentales de otros ambientes —como sucede en el resto de la costa—, provocarán la destrucción de este banco viviente y la alteración radical de todo el paisaje.

 

Árbol pionero, majestuoso, típico de los montes y praderas del Río de la Plata, se lo encuentra también en el sur de Brasil, en los montes de galería del río Paraná, en la región chaqueña y en la selva de montaña del NW argentino donde es una de las especies dominantes. Se aprecia por su valor ornamental y por la sombra de su ancha copa. Los pájaros eligen sus ramas como sitios seguros para construir sus nidos. Con su corteza y sus frutos los pueblos indígenas fabricaban jabón, tinturas, canoas y de sus raíces extraían una sustancia capaz de emborrachar a los peces, facilitando su captura.

 

En 1988 Uruguay donó varios ejemplares de timbó a la ciudad de Sevilla para la Exposición Universal de 1992, donde se expusieron en el Pabellón de la Naturaleza. Junto con otras once especies sudamericanas plantadas en el Jardín Americano de esa ciudad, es considerado monumento botánico; las primeras semillas se recolectaron en 2001, se reprodujeron, y se empezaron a plantar en distintos parques de Andalucía. En Brasil es una especie en peligro de extinción y se han tomado medidas para repoblar las áreas donde está desapareciendo.

Nombre científico: Parkinsonia aculeata, que alude al botánico John Parkinson y alerta sobre sus espinas (aculeus, en latín, es aguijón o púa).

Origen y hábitat: Originario del área que va desde el sur de Brasil y Uruguay hasta Bolivia y la precordillera argentina. Aparece normalmente aislado, raramente formando asociaciones.

Aspecto y porte: Puede alcanzar 30 m de altura. Gran copa ancha globosa o en forma de sombrilla. Tronco de gran diámetro (hasta 2 m) para sustentar las gruesas y extendidas ramas. Corteza gris cenicienta, lisa cuando joven, agrietada en los adultos. Caducifolio tardío, pierde la hoja no en otoño sino en invierno y rebrota antes de florecer.

Hojas: Alternas, compuestas, bipinnadas de hasta 25 cm de largo; con 6 a 8 pinnas que contienen 10 a 20 pares de folíolos opuestos, lanceolados, agudos, de base asimétrica y de 0,5 a 2 cm de largo; verde oscuro por el haz y más claro por el envés.

Flores: Pequeñas, poco vistosas, reunidas de 10 a 20 en inflorescencias axilares formadas por capítulos semiesféricos, de color blanco verdoso. Florece en octubre y noviembre.

Fruto: La llamada oreja de negro es una legumbre subleñosa, lisa, con la forma de un círculo incompleto con orificio. Verde cuando sale y se pone de color pardo oscuro casi negro cuando madura, en junio y julio. Persiste en el árbol sujeta a un largo pedúnculo leñoso durante todo el invierno. No se abre después de madurar. Es capaz de flotar, lo que favorece su diseminación por los cursos de agua.

Uso: Como ornamental, es excelente para espacios libres y de gran tamaño; muy usado en avenidas, estacionamientos, escuelas rurales y estancias. Da buena sombra en primavera y verano. Crecimiento inicial rápido.

Propagación: Se puede reproducir por semillas. Después de terminada la dormición se deben escarificar. Algunos viveristas lo hacen usando ácido sulfúrico, pero también se pueden colocar en agua caliente y dejar en remojo unas 12 horas. Germinan en 10 a 12 días. Pasados 4 meses protegidos y a media sombra, pueden ser plantadas en el lugar definitivo.

Plantación: Requiere pleno sol, suelo fértil, neutro, preferentemente húmedo o irrigado en el primer año. Es de crecimiento rápido; al plantarlo, para que despliegue bien sus raíces hay que asegurarse de que el pozo sea lo bastante grande. Conviene plantarlo a más de 10 m de otros árboles para que se desarrolle adecuadamente.

 

Arbolito casi un arbusto, más ancho que alto, llorón, de follaje sutil y pequeñas flores perfumadas, por su porte de gruesas ramificaciones y sus espinas como aguijones curvos era elegido para formar cercos vivos infranqueables alrededor de antiguas casonas; las brasas de su madera se usaban para calentar las planchas de hierro, y las cenizas para hacer jabón.
Hasta hace unos años en Uruguay se lo tildaba de foráneo, pero el eminente botánico Atilio Lombardo salió en su defensa como especie indígena cuando encontró ejemplares silvestres centenarios en el departamento de Artigas y a orillas del río Arapey. Abandonadas y olvidadas aquellas costumbres hogareñas, sigue creciendo espontáneamente a orillas de ríos y arroyos y, por supuesto, en el departamento de Tacuarembdó,“el país de la cina cina”.

Nombre científico: Parkinsonia aculeata, que alude al botánico John Parkinson y alerta sobre sus espinas (aculeus, en latín, es aguijón o púa).

Origen y hábitat: Especie propia de climas tropicales y subtropicales, se la encuentra en todo nuestro continente desde México hasta la Argentina, desde los Andes hasta el Atlántico.

Aspecto y porte: Árbol de 7-8 m de altura, tronco corto de corteza suave, que se ramifica cerca del suelo; ramas zigzagueantes, las exteriores colgantes. Copa en forma de sombrilla, extendida pero no muy densa, proporciona una sombra aireada. Follaje caduco o semicaduco.

Hojas: Bipinnadas de 20-30 cm de largo, con innumerables folíolos diminutos, ovalados, bastante separados entre sí; están insertas en grupos de uno a tres pares en un raquis corto, recto, con espinas o aguijones curvos en los nudos. Cuando en otoño las hojas se secan y caen, las ramas y ramitas, gracias a su delgada corteza verde, se encargan de la fotosíntesis.

Flores: Pequeñas, perfumadas y vistosas, con 4 pétalos amarillos y uno más grande rojo; florece en diciembre y enero.

Fruto: Vaina de 4-8 cm de largo, con estrechamientos entre las semillas, alargadas y duras.

Uso: Se luce en los parques como ejemplar aislado, y merece un lugar en el jardín por la belleza de su follaje y su floración; solo hay que tener cuidado con las espinas. Con poda adecuada y trenzando sus ramas, forma un cerco vivo impenetrable. Atrae a las abejas, favoreciendo la polinización. La madera se usa como leña de gran poder calórico, y para fabricar mangos de herramientas. Las hojas y el fruto tienen propiedades forrajeras y, se dice, medicinales.

Plantación y propagación: Prospera en todos los suelos, aun en los pobres y calcáreos, y les aporta nitrógeno. Es muy resistente al viento y a la contaminación, no se enferma y necesita poco mantenimiento. Se multiplica fácilmente por semillas y es de crecimiento rápido.

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